POBREZA

Una familia correntina necesitó más de un millón para no ser pobre en enero

El Índice Barrial de Precios marcó una CBT de $1.094.097 en Corrientes y expuso el deterioro del poder adquisitivo.

El dato que estructura el informe N°68 del Índice Barrial de Precios (IBP) de ISEPCi Corrientes es contundente: en enero de 2026 una familia tipo de dos adultos y dos niños necesitó $1.094.097,44 para no caer bajo la línea de pobreza. Para cubrir únicamente la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y no ser indigente, requirió $486.265,53.

La cifra no solo supera el millón de pesos, sino que vuelve a colocar el debate en la brecha entre ingresos y costo de vida en la provincia. El relevamiento —realizado en más de 300 comercios de Corrientes Capital, Empedrado, Goya, Santa Rosa y Curuzú Cuatiá— registró una variación mensual del 3,40% tanto en la Canasta Básica Total (CBT) como en la CBA.

En términos interanuales, el aumento fue del 27% en la CBT y del 28,70% en la CBA. Es decir, en doce meses el costo para no ser pobre se incrementó en $377.826, mientras que el piso alimentario subió $108.439,53.

Si se observa la dinámica por rubros, el mayor impacto anual se dio en carnicería (53,15%), seguido por verdulería (31,09%) y almacén (12,10%). Sin embargo, en la variación mensual de enero el salto más pronunciado estuvo en frutas y verduras, con un 17,03%.

 Naranja (38,89%), tomate (35%) y papa (25%) encabezaron los aumentos. En carnes, el espinazo y el pollo mostraron subas fuertes, mientras que en almacén hubo una leve baja general (-3,07%), aunque productos puntuales como café (40%) y lentejas (18,52%) registraron incrementos significativos.

La directora del instituto en la provincia, Silvana Lagraña, subrayó que el problema no es solo la variación mensual sino la sostenida distancia entre precios e ingresos. En ese sentido, citó datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) que ubican a Corrientes entre las jurisdicciones con remuneraciones promedio más bajas del país.

El informe también incorpora una crítica a la política estadística nacional. Desde el ISEPCI advierten sobre una intervención en el Instituto Nacional de Estadística y Censos y cuestionan la actualización de las canastas utilizadas para medir pobreza e indigencia. Según el director nacional del instituto, Isaac Rudnik, una eventual subestimación del índice de precios impacta directamente en jubilaciones, salarios y transferencias sociales que se ajustan por inflación.

Más allá del debate técnico, el eje central vuelve a ser el mismo que en otros relevamientos recientes: incluso en un contexto de desaceleración inflacionaria, el millón de pesos como umbral de pobreza para una familia tipo en Corrientes consolida un escenario de deterioro del poder adquisitivo. 

El informe advierte que, ante la pérdida o el congelamiento de ingresos y el encarecimiento de servicios como energía y transporte tras la quita de subsidios, los hogares ajustan por dos vías: reducen consumos y aumentan el endeudamiento.

El dato del millón no es solo simbólico. Marca un piso concreto que ordena la discusión económica provincial: cuánto necesitan las familias para vivir y cuánto efectivamente están percibiendo. Entre ambas cifras, según el IBP de enero, se juega hoy la principal tensión social en Corrientes.

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