POESíA
Marva Coronel: escribir, editar y resistir desde la poesía
La autora chaqueña analiza la escena regional y apuesta a una editorial independiente como espacio de circulación para nuevas voces.
La poesía, lejos de ser un territorio marginal, aparece en la voz de Marva Coronel como una herramienta viva: para decir, para procesar lo que ocurre y también para construir comunidad. En su paso por Nueva Mirada Radio, la escritora recorre su vínculo con la palabra, el crecimiento de la escena literaria en el Litoral y el desafío de impulsar una editorial independiente en un contexto donde la circulación cultural sigue concentrada. Entre lo íntimo y lo colectivo, su mirada articula escritura, identidad y militancia cultural.
NM—¿Cómo llegó la poesía a tu vida?
MC—Llegó a los 12 años, desde un lugar nada romántico: la envidia. Mi prima escribía y yo quería hacer lo mismo. Le pedí que me enseñe y no quiso mucho, me dio solo un título y me dijo que siguiera. Me tiró a la pileta. Así empecé, también atravesada por esos primeros sentimientos de la adolescencia.
NM—¿Cómo ves hoy la poesía en la región?
MC—Hay una movida muy interesante. Conocí muchos poetas del interior del Chaco dando talleres, y ahora en Corrientes también veo una camada joven con mucha fuerza, con ganas de hacer, de mostrar. Hay ciclos, cruces con otras artes. Eso es muy potente.
NM—¿Qué lugar ocupa hoy la poesía?
MC—No es solo expresar sentimientos. También es contar la realidad, denunciar, responder a lo que pasa. Y además genera algo que hoy escasea: un espacio de pausa. En un tiempo donde todo es inmediato, eso tiene un valor enorme.
NM—¿Sentís que cuesta sostener ese tiempo?
MC—Sí, mucho. A mí también me pasa. Estamos todo el tiempo pendientes de lo inmediato, de las notificaciones. Pero justamente por eso es importante volver a la lectura, a la escritura.
NM—Se habla mucho de escribir como necesidad. ¿Coincidís?
MC—Sí. Para muchos es casi fisiológico. La palabra es la herramienta más democrática que tenemos. No necesitás más que lenguaje y cierta sensibilidad. Yo siempre digo que cualquiera puede escribir, y lo vi en los talleres: gente que al principio no quería saber nada, terminaba produciendo cosas muy potentes.
NM—¿Qué aportan esos espacios de taller?
MC—Son experiencias muy ricas. No solo enseña quien coordina, también se aprende del grupo, de lo que traen, de sus vivencias. Más allá de publicar o no, es algo muy valioso, incluso desde lo terapéutico.
NM—¿Por qué impulsar una editorial independiente?
MC—Porque no todos los escritores acceden a los mismos circuitos. La poesía, además, suele quedar relegada. Vas a una librería y está escondida en un rincón. Las editoriales independientes permiten que circulen voces que de otra manera no conocerías.
NM—¿Y en el NEA?
MC—Es más difícil todavía. Todo tiende a concentrarse en Buenos Aires y acá hay pocas editoriales. Por eso quise generar un espacio para esas voces que están en los márgenes, en los ciclos, en el under.
NM—El nombre “Macumba” tiene una carga fuerte. ¿Qué significa?
MC—Es una palabra de origen Congo que refiere a un instrumento ritual, pero también significa “encantador de palabras”. Cuando lo descubrí supe que era ese. Además, tiene que ver con una búsqueda personal de mi ancestralidad afro y con un posicionamiento desde lo que hago.
NM—Hay una idea de ritual también en la edición.
MC—Sí. Editar es un proceso complejo, no es solo imprimir. Implica corrección, decisiones estéticas, trabajo con el autor. Es un oficio artesanal que requiere tiempo y compromiso con el libro como objeto.
NM—Tu primer libro en la editorial es “Amarre”. ¿Cómo se gestó?
MC—Lo empecé en 2020, durante la pandemia. Más que hablar de ese contexto, fue un proceso de introspección. Empecé a revisar mi historia y aparecieron temas como la sanación, el curanderismo, la religiosidad popular.
NM—Esos elementos atraviesan fuerte el libro.
MC—Sí, porque forman parte de nuestra identidad. Todos tuvimos algún contacto con esas prácticas. En mi caso, por ejemplo, mi mamá curaba. Son saberes que están presentes y que me interesaba llevar a la poesía como una forma de reivindicación.
NM—¿Hay una recuperación de esos saberes en la literatura actual?
MC—En algunos lugares sí. Durante mucho tiempo se los consideró menores, pero hoy se están poniendo en valor. Me parece importante que eso se haga con respeto, entendiendo que son manifestaciones de fe populares.
NM—¿Cómo fue el trabajo de investigación?
MC—Además de lo personal, investigué bastante: leí, vi material audiovisual. Hay un cruce entre experiencia e investigación.
NM—La editorial ya lanzó convocatorias. ¿Cómo respondieron?
MC—Muy bien. Recibimos bastante material y de muy buen nivel. La selección está siendo difícil, pero eso habla de que hay mucho movimiento y muchas voces para escuchar.
NM—¿Qué te deja este proceso?
MC—La certeza de que hay una necesidad de decir y de circular la palabra. Y que generar espacios para eso, sobre todo en este contexto, es fundamental.
Para más información: https://www.instagram.com/macumbaediciones?igsh=MW9vb2V6b3h3anlhaw==
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