QUIEBRA

Musimundo: crónica de una quiebra

El cierre de Musimundo deja más de 230 despidos en el NEA y trabajadores que esperan cobrar salarios e indemnizaciones.

Por Bettiana Haurat

Quince millones de dólares. Eso costó Musimundo cuando Carsa y Megatone la compraron, en 2008, después de que Bazar Avenida quebrara y se les cayera la sociedad que habían armado en los años 80 para pelearle a Garbarino y a Frávega desde el interior. Quince millones. Por una marca que en los 90 le había ganado pulseada a Tower Records, nada menos.

Hace dos años Megatone se bajó del barco. Se llevó sus más de 200 locales y los rebautizó On City. A Carsa le quedaron 70 sucursales, todas en el norte del país. Esas son las que hoy están cerrando.

Y no es la primera vez. 2001, concurso preventivo, 206 millones de dólares de deuda. 2018, otra vez a pedirle protección a la Justicia. Y este año, la tercera: el 7 de julio, con una deuda de más de 63.500 millones de pesos. Los accionistas lo votaron por unanimidad. Dijeron que iban a sostener la actividad, proteger los puestos de trabajo, mantener el valor de los activos, reestructurar la deuda de forma ordenada. Cuatro promesas. Ninguna se cumplió.

30 de abril: Resistencia, Chaco. 100 despidos. Se hablaba de que On City se iba a quedar con esos locales. No pasó. 25 de agosto: Eldorado, Misiones. 30 de agosto: cuatro locales en Corrientes capital, el mismo fin de semana que Resistencia, Barranqueras y Fontana volvían a cerrar en Chaco. 31 de agosto: veinte sucursales de un saque, más de 120 despidos, cuatro provincias a la vez. En Formosa el sindicato de Camioneros terminó acampando en la puerta. Les habían dado, dicen, un compromiso de palabra: que se reestructuraban sin echar a nadie. Duró lo que dura una promesa que no se piensa cumplir.

Noelia lleva 16 años en la empresa. En Formosa. El gerente regional le había asegurado que la sucursal seguía abierta. Cinco días después, cerró. Gonzalo lleva 19. Habla de impotencia, de injusticia, con esas palabras exactas. El abogado que representa a un centenar de despedidos, Gonzalo Saravia, lo resume así: nadie cobró el último sueldo, nadie cobró la indemnización. Hoy son acreedores. De una quiebra. Van a tener que esperar los tiempos de la Justicia para que alguien les diga cuánto les deben.

El 3 de septiembre esos tiempos empezaron a correr. El juez Fernando Lavenas, en Resistencia, revocó el concurso preventivo y decretó la quiebra. Ahora se embargan cuentas, se secuestran camiones, se inventarían los locales de todo el NEA. Todo para saber qué queda, y a quién se le paga primero. La ley dice que a los trabajadores. Porque el salario, dice la ley, es alimentario.

6 de noviembre: fecha límite para presentar los créditos laborales. Marzo de 2027: informe individual del síndico. Junio de 2027: informe general. Entre el telegrama de despido y la plata en la mano, más de un año. Mientras tanto, según cuenta el dirigente sindical de Misiones, Agustín Gómez, hay gente que no tiene para pagar la luz. Ni el agua. Ni la comida de sus hijos.

Son más de doscientos treinta. Solo en esta tanda. Solo entre Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones. Una marca de casi 70 sucursales, casi 40 años parada en el norte argentino, hoy reducida a un expediente, a un cartel de "sitio en mantenimiento", y a una fila de familias que en unas pocas semanas aprendieron algo que no querían aprender: la distancia exacta que hay entre un compromiso de palabra y una indemnización que nunca llega.

Tower Records fue una famosa cadena internacional de tiendas de música estadounidense fundada en 1960 por Russ Solomon en Sacramento, California.

Musimundo quiebra trabajadores despedidos la era Milei crisis