SOLIDARIDAD
El bloqueo a Cuba representa 150 mil millones de dólares en 60 años
Como el pueblo cubano se solidarizó con los pueblos del mundo, hoy estos se solidarizan con el pueblo cubano, en respuesta al agravamiento del bloqueo económico, financiero y comercial impulsado por Estados Unidos, que impacta de manera directa en la vida cotidiana de la isla.
La situación actual de Cuba vuelve a instalar el debate sobre el alcance real del bloqueo y sus consecuencias materiales. En diálogo con este medio, Leonardo Baster Paz, representante del consulado cubano en Argentina, trazó un panorama que combina el impacto económico acumulado durante décadas con un escenario reciente de profundización de las restricciones, especialmente en el acceso al combustible y al sistema financiero internacional.
El diagnóstico que plantea el diplomático parte de una definición estructural: el bloqueo no es una medida aislada, sino un entramado jurídico, político y económico sostenido en el tiempo. Según detalla, las pérdidas acumuladas para Cuba superan los 150 mil millones de dólares en más de seis décadas, de acuerdo a los informes presentados ante la Organización de las Naciones Unidas.
Ese impacto no se limita a cifras agregadas. Se traduce en obstáculos concretos para el funcionamiento de la economía. Uno de los principales mecanismos señalados es la persecución financiera: bancos internacionales que evitan operar con Cuba por temor a sanciones, lo que obliga a triangular pagos y encarece cualquier transacción. En la práctica, operaciones básicas como la compra de alimentos, medicamentos o combustible pueden volverse más costosas o directamente inviables.
A esto se suma el carácter extraterritorial de las leyes estadounidenses, como la Ley Helms-Burton y la Ley Torricelli, que condicionan a empresas y países terceros. Un ejemplo concreto es el de las navieras: cualquier embarcación que toque puerto cubano queda inhabilitada durante seis meses para operar en puertos de Estados Unidos. Esto altera la lógica del comercio internacional y desincentiva vínculos con la isla.
Otro aspecto crítico es la restricción para adquirir productos con componentes de origen estadounidense. En un sistema productivo globalizado, esta cláusula limita el acceso a tecnología clave, especialmente en el ámbito de la salud. Según describe Baster Paz, esta situación afecta incluso la disponibilidad de insumos médicos específicos, obligando a trabajar en condiciones precarias en hospitales.
En paralelo, el endurecimiento reciente de las medidas —incluyendo disposiciones impulsadas por Donald Trump y continuidades bajo la administración de Joe Biden— profundizó la crisis energética. La falta de combustible impacta en la generación eléctrica, el transporte y servicios esenciales, con episodios que llegan a afectar intervenciones médicas.
También se registran efectos indirectos sobre sectores estratégicos como el turismo y sobre la cooperación médica cubana en otros países, donde brigadas han sido desactivadas en medio de presiones diplomáticas.
En este contexto, en Argentina se ha consolidado una red activa de solidaridad con Cuba, compuesta por organizaciones sociales, políticas y espacios históricos como las casas de amistad. Estas estructuras, con presencia territorial en distintas provincias, han articulado campañas de difusión, actividades públicas y acciones concretas de apoyo material. El eje actual está puesto en una respuesta estratégica frente a la crisis energética: acompañar el proceso de transición hacia fuentes renovables que permitan sostener servicios esenciales.
Una de las iniciativas centrales es una campaña de recaudación destinada a la compra de paneles solares y kits energéticos, principalmente para hospitales. La propuesta busca garantizar autonomía eléctrica en áreas críticas y reducir la dependencia del combustible en un contexto de fuertes restricciones. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través de transferencias al alias PICO.DAMA.CLIMA, correspondiente a la campaña impulsada por el movimiento argentino de solidaridad con Cuba. Los aportes —sin importar el monto— están orientados a la adquisición y envío de equipamiento solar, en una acción que combina ayuda concreta con posicionamiento político frente al bloqueo.
De este modo, la situación cubana vuelve a ser leída no solo en términos económicos, sino también como parte de una disputa política global, donde la solidaridad internacional aparece como un factor activo de respuesta frente a las condiciones impuestas sobre la isla.
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