FRAGMENTACIóN

Cinco mundos laborales y una misma pregunta: ¿Cómo se organiza la clase trabajadora?

El trabajo dejó de tener una única forma. Home office, coworking, presencialidad, nomadismo digital y oficinas satélites conviven en un mercado atravesado por la tecnología, la precarización y una creciente fragmentación.

Por Nueva Mirada Radio

Durante décadas, hablar del mundo laboral remitía a una imagen relativamente reconocible: una persona que concurría a un establecimiento, cumplía un horario, tenía compañeros de trabajo y, al menos en términos formales, estaba protegida por un conjunto de derechos laborales. Ese modelo no desapareció, pero dejó de ser el único.

Hoy conviven distintas formas de trabajar y de relacionarse con el empleo. Se identifican cinco grandes mundos laborales: el trabajo autónomo desde el hogar, los espacios de coworking, la presencialidad tradicional, el trabajador nómada digital y las oficinas satélites. Son modalidades diferentes, con condiciones, ventajas y riesgos también diferentes.

La transformación no es solamente tecnológica. También modifica los vínculos entre trabajadores. El aislamiento del home office puede profundizar determinadas formas de malestar y burnout; el coworking reemplaza el espacio laboral tradicional por lugares compartidos pero no necesariamente colectivos; el trabajo presencial mantiene formas de control y cultura empresarial; mientras que el nomadismo digital promete libertad al costo de una mayor inestabilidad y desarraigo.

A esa diversidad se suma una cuestión generacional. La columna plantea una tensión entre distintas expectativas respecto del lugar desde donde trabajar: mientras algunos sectores valoran la presencialidad, otros priorizan la posibilidad de trabajar desde sus hogares y compatibilizar el empleo con las responsabilidades familiares. A esto se agrega el avance de las herramientas asincrónicas, que permiten distribuir tareas sin que todas las personas tengan que estar conectadas simultáneamente.

Pero detrás de esa aparente libertad también aparece una pregunta más incómoda: ¿Quién asume los costos?

La flexibilización del trabajo puede trasladar al trabajador gastos que antes recaían sobre la empresa. Computadora, teléfono, conexión a internet, cámara, vehículo y otras herramientas necesarias para trabajar pasan a formar parte de los recursos personales que cada trabajador debe aportar para poder producir. En el caso del trabajo desde el hogar, además, la frontera entre tiempo laboral y tiempo personal puede volverse cada vez más difusa.

La experiencia del periodismo es un ejemplo concreto. La desaparición o reducción de los espacios físicos de redacción no necesariamente significó trabajar menos. Por el contrario, la conexión permanente y el pluriempleo pueden hacer que distintas tareas se acumulen dentro de la propia casa, extendiendo la jornada laboral y dificultando la desconexión.

La tecnología también abrió una nueva disputa. La inteligencia artificial y la automatización profundizan las brechas de habilidades y plantean interrogantes sobre los puestos de trabajo que pueden desaparecer o transformarse. Al mismo tiempo, la desigualdad en el acceso a internet y a dispositivos genera una brecha digital que condiciona quiénes pueden aprovechar las nuevas modalidades laborales y quiénes quedan relegados.

En Argentina, la discusión adquiere una dimensión particularmente concreta. Según los datos la desocupación alcanzaba el 7,8% durante el primer trimestre de 2026, mientras que el 42,2% de los asalariados no realizaba aportes jubilatorios. La informalidad, por lo tanto, ocupa un lugar central para comprender el presente del trabajo argentino.

Y allí aparece uno de los principales problemas políticos del nuevo escenario: mientras cambia la composición de la clase trabajadora, las formas tradicionales de representación no necesariamente cambian al mismo ritmo.

La columna plantea una crítica al sindicalismo que continúa pensando fundamentalmente en un trabajador registrado, estable y vinculado a una empresa determinada, mientras una porción enorme de quienes trabajan lo hace en condiciones informales, mediante plataformas, con múltiples empleos o sin una relación laboral tradicional.

Las plataformas digitales incluso están produciendo nuevas formas de organización. Trabajadores de aplicaciones y grandes empresas pueden coordinar acciones mediante herramientas digitales, desconectándose simultáneamente de las aplicaciones o interrumpiendo colectivamente su actividad. La tecnología que fragmenta también puede convertirse, bajo determinadas condiciones, en una herramienta para volver a construir organización colectiva.

La discusión llega entonces a una cuestión de fondo: si las empresas operan de manera global, ¿puede la organización de los trabajadores continuar limitada a las fronteras nacionales o a estructuras laborales pensadas para otro momento histórico?

La respuesta no está resuelta. Se recuperan propuestas como la renta básica universal, una “mochila de derechos” para trabajadores que se desplazan entre países, impuestos sobre la automatización y mecanismos de control humano sobre decisiones laborales tomadas mediante inteligencia artificial. Son algunas de las alternativas que aparecen en el debate sobre cómo amortiguar los efectos de una transformación tecnológica que ya está ocurriendo.

El problema, finalmente, no parece ser solamente qué tecnología tendrá el próximo mundo laboral. La cuestión es qué derechos tendrán quienes trabajen en él.

Porque si el capitalismo consigue fragmentar los lugares de trabajo, los horarios, las relaciones laborales y hasta las formas de contratación, el desafío para quienes viven de su trabajo consiste en encontrar nuevas formas de reconocerse como parte de un mismo colectivo.

La pregunta que queda abierta es, precisamente, cómo organizar a una clase trabajadora que ya no se parece a la de décadas atrás. Y si casi la mitad de los asalariados se encuentra fuera de las estructuras formales de representación, pensar nuevas formas de organización deja de ser una discusión secundaria para convertirse en uno de los grandes problemas del presente laboral.

Programa completo aca: https://www.youtube.com/live/vJ8z-ZF72ZI?si=buRbR-VA3DmAo2o6

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