ECONOMíA
Caen los ingresos reales en Corrientes y afecta a la obra pública
Un informe regional ubica a Corrientes entre las provincias del NEA con mayor retroceso de recursos reales, repercutiendo en obra pública, salarios y prestaciones.
Desde mediados de 2025, la provincia de Corrientes enfrenta un marcado descenso en sus ingresos reales, un fenómeno que se traduce en menor capacidad de gasto público, obra pública paralizada y presión creciente sobre las arcas provinciales.
Un informe del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) señaló que Corrientes registró una caída cercana al 9% en ingresos reales, ubicándola entre las jurisdicciones más golpeadas del Nordeste argentino (NEA).
El impacto de esta caída es multifacético. Por un lado, limita la capacidad del gobierno provincial para sostener inversiones en infraestructura y servicios básicos.
Por otro, atenúa la posibilidad de políticas de estímulo en sectores como educación, salud y desarrollo productivo, ya golpeados por la inflación persistente.
Según el mismo informe, esta situación no es exclusiva de Corrientes: Chaco, Formosa y Santiago del Estero también exhibieron retrocesos significativos en sus ingresos corrientes.
La caída real de ingresos se ampara en una contracción de recursos tributarios provinciales y menores transferencias automáticas del Estado nacional, factores que juntas erosionan el poder fiscal de la administración provincial.
La combinación de inflación alta con menores recursos disponibles obliga a un ajuste de prioridades presupuestarias, lo que en la práctica se traduce en planificación fiscal más ajustada y menor gasto discrecional.
En Corrientes, la contracción se siente en obras que quedaron sin ejecución plena, contratos postergados y retrasos en inversiones que podrían generar actividad económica local.
La obra pública, tradicional motor de empleo en municipios medianos y pequeños, se ve particularmente afectada, lo que agrava la situación de economías regionales dependientes de ese impacto.
A la par, el ajuste fiscal y la caída de ingresos reales tienen efectos sociales directos: familias con ingresos fijos observan pérdida de poder adquisitivo, y el consumo privado se modera ante perspectivas económicas inciertas. El freno en el consumo interno repercute en el sector comercial y de servicios, claves para la economía urbana y regional.
La provincia ya venía arrastrando tensiones fiscales en 2024, y la caída real de ingresos real empieza a cruzarse con indicadores sociales preocupantes, como el nivel de pobreza e ingresos familiares, aunque con datos oficiales aún parciales para 2025 y 2026.
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