21-09-2021 / 10:44
A 17 meses del asesinato de Kevin Candia: pasó de todo menos la Justicia


Este martes se cumplieron 17 meses del asesinato del interno del Penal N°1, Kevin Candia. La muerte se produjo en medio de una feroz represión del Servicio Penitenciario y fuerzas policiales. Hasta el momento no hay avance en la investigación.
El 21 de abril del año pasado se produjo una feroz represión en la Unidad Penal N°1 de la ciudad de Corrientes. Allí, el Servicio Penitenciario y fuerzas especiales de la Policía le arrebataron la vida a Kevin Candia, un joven que cumplía su pena por hurto.

Desde ese momento, la familia y organismos de derechos humanos reclaman por Justicia, pero la investigación no tiene ningún avance. Tampoco hay detenidos o personas procesadas por el asesinato.

Declaración a 17 meses del asesinato de Kevin Candia

Pasaron 17 meses de aquella siesta de inicios de pandemia, donde con la excusa de reprimir a presos que buscaban una pelota de futbol que se salió  de la cancha, un inusitado despliegue de fuerzas penitenciarias (algunas traídas a las disparadas de su aislamiento covid) y policiales avasalló y disparó contra toda la población penal de la vieja cárcel de condenados. Se reprimía no el juego de pelota, sino toda posibilidad de reclamar una atención digna, coherente y acorde a derecho, del primer brote importante del covid en la ciudad, ese que traían los penitenciarios, únicos nexos con el afuera, a una población con sus visitas cercenadas por el Aislamiento Social Obligatorio. 

En esa horda de fuerzas, ingresaron penitenciarios, y sus grupos especiales, y también por órdenes del ministerio de seguridad en la figura del Subsecretario Bravo ahí presente, y de los Jefes del Servicio Penitenciario y de las fuerzas especiales de la policía ingresaron Infantería, GTO, y PAR, todos grupos especiales policiales. De alguna escopeta portada por funcionarios de estas fuerzas, salió disparada la bala que terminó con la vida de Kevin Candia, que  junto a sus compañeros del pabellón central resistía a pecho descubierto y en absoluta inferioridad de condiciones esta brutal invasión. 

En estos 17 meses hubo de todo, menos una  voluntad esclarecedora, y mucho menos justicia. Tuvo que salir la madre a pedir justicia, y a afirmar antes que la autopsia lo confirmara, que a su hijo lo asesinó el brazo armado del Estado. Porque en las primeras horas, la información oficial, del Servicio Penitenciario del Ministerio político a su cargo era que Kevin "perdió" la vida en una reyerta de presos. No la perdió, se la arrebataron, por acción o por omisión todos los estamentos del Estado responsables de su encierro, de su custodia y del resguardo de su vida, hasta el cumplimiento de su pena de seis años de prisión. No salió cumplido, salió muerto.

Pasó la pandemia, y todo siguió casi, como si nada. Solo echaron al director del penal, pero nunca dijeron por qué. Ni el juzgado ni la querella pudo aun acceder a su legajo, porque el Ministerio de Seguridad pese a declamar su afán colaborador con la Justicia, no lo entregó.  Los testimonios de funcionarios policiales que intervinieron en esa represión sangrienta, fueron denunciados por falso testimonio: no recuerdan, no saben, retacean, esconden, manipulan.

Pero la  querella  vio horas y horas de filmaciones de las cámaras de video vigilancia (las que no se "dañaron" en el hecho represivo, al decir penitenciario), por lo que está registrada la sucesión de hechos, de personajes,  que en esa siesta del 21 de abril llevaron la muerte a la cárcel. 

Entre las  asignaturas pendientes, están la inspección ocular, la reconstrucción  del hecho en la unidad penal, en los pasillos y patios, en los accesos al pabellón central, con las fuerzas participantes, con la presencia de quienes dieron ordenes, con los testimonios de los compañeros de pabellón.

Hoy nos preguntamos, con los moradores del pabellón central trasladados ya a la nueva unidad penal de San Cayetano, ¿quién resguarda el último suspiro de Kevin, moribundo en el baño de su pabellón? ¿quién garantiza que se preserven rastros, marcas, recuerdos, testimonios, en un edificio que prontamente será especulación inmobiliaria?

Los responsables  políticos y materiales de la muerte de Kevin se muestran  presurosos en desalojar, presurosos en trasladar, presurosos en buscar las inversiones inmobiliarias y refuncionalizar el valioso predio de 3 de Abril entre Borgatti y Don Bosco, pero no tienen apuro ni compromiso con el esclarecimiento, la justicia y el castigo a los responsables de este asesinato en manos de fuerzas especiales del Estado.


2014 - Nueva Mirada Corrientes @LvDesarrollo