19-09-2021 / 09:49
El ajuste y el hegemonismo asfixiante, las causas de la derrota del FdT


Con el cambio de algunos nombres en su Gabinete, el presidente quiso poner fin a la crisis que se desató luego de la derrota electoral. Pero las causas parecen ser otras: el ajuste ejecutado desde el año pasado y la nula democracia interna en el FdT.
(Por Diego Silva)

Sobre el cierre del viernes se conocieron los cambios que dispuso Alberto Fernández en su Gabinete de ministros. Así, el presidente quiere concluir a una crisis que se evidenció tras la dura derrota electoral de hace una semana. Pero la génesis del conflicto parece ser más profunda y radica en el modelo económico que está llevando adelante el Gobierno nacional y a la falta de democratización en el funcionamiento interno del Frente de Todos.

El ajuste

Tal como lo reconoció la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, el Gobierno nacional aplicó un ajuste fiscal, provocando que gran parte de los sectores que se vieron perjudicados por el macrismo y apostaron al FdT estén peor ahora que hace dos años atrás.

Citando a la propia vicepresidenta, existe “una delicada situación social y que se traduce, entre otras cosas, en atraso salarial, descontrol de precios -especialmente en alimentos y remedios- y falta de trabajo”. En números se refleja en un 42% de pobreza (superior a la dejada por Macri), 10,5% de indigencia y 10,2% de desocupación. Y el dato más preocupante: casi el 60% de la población entre 0 y 14 años es pobre en Argentina.

El Gobierno nacional está llevando adelante un ajuste fiscal, provocando que gran parte de los sectores que se vieron perjudicados por el macrismo y apostaron al FdT estén peor ahora que hace dos años atrás.

En el mismo momento que vivimos estos datos alarmantes, el Gobierno nacional se empecina en un ajuste fiscal. Durante este año se estableció que “el déficit fiscal iba a ser del 4,5% del PBI sin pandemia a partir de marzo del 221 -situación que no se verificó como es de público y notorio”, según señaló Cristina. “Cada punto del PBI en la actualidad es alrededor de $420.000 millones”, puntualizó la vicepresidenta.

“A agosto de este año, a cuatro meses de terminar el año y faltando apenas unos días para las elecciones, el déficit acumulado ejecutado en este año era del 2,1% del PBI. Faltan ejecutar, según la previsión presupuestaria, 2,4% del PBI, más del doble de lo ejecutado y restando sólo cuatro meses para terminar el año con pandemia y delicadísima situación social”, añadió.

Cuestiones que se traducen en que los salarios de los trabajadores registrados sigan por detrás de la inflación; y que los ingresos de los no registrados sigan más atrás aún. El salario mínimo, vital y móvil hoy en Argentina es de 29.160 pesos, mientras que una familia con cuatro integrantes (dos mayores y dos menores) necesita $29.213 para no ser indigente y $68.359 para no ser pobre.

Aquí radica una de las causas de la estrepitosa derrota del FdT en la Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso) que se celebraron el domingo pasado. El poder adquisitivo del pueblo trabajador se sigue evaporando al ritmo que crece la carestía de la vida. Tampoco parece haber voluntad de cambios en el Gobierno.

Tres días después de la derrota en las Paso y una hora antes de las renuncias en masa del kirchnerismo, el presidente y su ministro de Economía, Martín Guzmán, ratificaron que lo central del plan económico es alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y mantener el equilibrio fiscal.

Analizando los resultados totales de las Paso, la alianza opositora denominada Juntos sacó el 41,50% de los votos (1,5% más de los obtenidos por Mauricio Macri hace dos años). En tanto que el Frente de Todos cayó a los 31,80% de los votos (más de 16 puntos por debajo de los conseguidos por Alberto Fernández cuando fue electo presidente en el 2019). Lo que es peor, el peronismo y sus aliados perdieron en 17 de las 24 provincias del país.

Es decir, que la clave de la elección está en los votos que perdió el FdT en tan solo dos años. Que no se fueron a otro lado, salvo una pequeña porción que emigró el Frente de Izquierda, sino que explican el alto nivel de ausentismo, voto en blanco e impugnado. Y reflejan la desazón de ese electorado ante la continuidad de la política económica del macrismo en los primeros dos años de gobierno del FdT.

Hegemonismo asfixiante

A la decepción del electorado del FdT, hay que sumarle el de la militancia que vio absorta, no solo el ajuste que aplicó su Gobierno, sino la manera en que se digitaron las listas de candidatos en todo el país. Sin la más mínima participación ni debate, las postulaciones se impusieron a la vez que se proscribieron decenas de listas a lo largo y ancho del país que pretendieron participar de las Paso. Los únicos ganadores de la repartija de lugares en las grillas fueron La Campora, el massismo y Alberto Fernández. En ese orden.

Como ejemplo solo hay que observar lo sucedido en Corrientes, donde la Junta Electoral del FdT proscribió a las dos listas que pretendieron competir con la oficial encabezada por Carlos Mauricio Espínola y Jorge Antonio Romero.

¿Cuál sería la motivación de la militancia del FdT para militar con entusiasmo un Gobierno que lleva adelante un ajuste contra el pueblo que lo votó, y por listas que surgieron de minireuniones realizadas entre cuatro paredes en alguna oficina de la Capital Federal?

La única que logró competir en las Paso fue Ganemos Corrientes de Alejandro Karlen y Gustavo Silva. Para ello debieron acudir a la Justicia Electoral y sortear varias instancias de apelaciones hasta poder oficializar su lista 10 días antes de las elecciones. Sin embargo, no pudieron contar con los espacios televisivos y recursos económicos que les correspondían por maniobras de la Junta Electoral del FdT, controlada por La Campora.

En su discurso de cierre electoral hace 10 días, Cristina Fernández de Kirchner recordó a los legisladores nacionales que “le votaron todo” a Macri, incluso los allanamientos a sus tres domicilios. Algunos hasta se sentaron para dar quórum cuando el macrismo intentó quitarle los fueros cuando la actual vicepresidenta era senadora nacional.

Lo insólito que uno de esos legisladores apuntados era Carlos Mauricio Espínola, quien encabeza la grilla de senadores nacionales del FdT de Corrientes para revalidar su cargo y se encontraba en el escenario principal en el acto de cierre de campaña del frente. Incluso, tanto Cristina como Alberto, lo nombraron y saludaron en sus discursos.

¿Cuál sería la motivación de la militancia del FdT para militar con entusiasmo un Gobierno que lleva adelante un ajuste contra el pueblo que lo votó, y por listas que surgieron de minireuniones realizadas entre cuatro paredes en alguna oficina de la Capital Federal? Evidentemente muy pocas.

Unidad hasta que duela, propuso un veterano ex legislador y gobernador de San Juan, y vaya que dolió. Así y todo, esa unidad aún no se rompió, pero el domingo pasado no alcanzó para evitar una derrota que fue histórica. Tal vez porque el problema no es la falta de unidad, sino el plan económico que está asfixiando el bolsillo de los más humildes, y un hegemonismo que aplasta cualquier intención de debate y disenso interno.


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