05-11-2018 / 06:44
Exigen que autoridades no encubran al abusador de la Escuela Llano


Desde el Colectivo de Mujeres Organizadas exigieron a las autoridades de la Escuela Llano que no encubran al profesor de la institución, Wilfredo Montenegro. El hombre está acusado de abuso sexual contra alumnos de la escuela.
Desde el Colectivo de Mujeres Organizadas de Corrientes, exigieron a la directora de la Escuela Técnica Carmen Molina de Llano, Evangelina Maciel, que no encubra al docente de la institución, Wilfredo Montenegro. El profesor está acusado de abusar sexualmente de alumnos del colegio.

La denuncia realizada por una docente fue radicado en la División de Delitos Contra la Integridad Sexual de la Jefatura de Policía de Corrientes el pasado miércoles. Fue tras recolectar 25 testimonios de alumnas y cinco de alumnos que fueron testigos o víctimas de Montenegro.

Previamente, la docente se acercó a la directora de la Escuela Llano, Evangelina Maciel, para ponerla en conocimiento de que tiene un profesor abusador dentro de las aulas. La respuesta de la superior fue solicitar a la profesora que arme actas con los testimonios de las alumnas, e incluso le acercó el libro de actas.

"Esto demuestra una falta de compromiso y desinterés por parte de Evangelina Maciel, a quien le decimos que no encubra al abusador", señalaron desde el colectivo. También se advirtió que la escuela no cuenta con un protocolo de actuación para casos de abuso.

Finalmente, pidieron la inmediata aplicación de la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral para que los alumnos "tengan las herramientas y el respaldo institucional para detectar situaciones de violencia, abuso y violaciones".

Testimonios

“Me apoyó la mano sobre la rodilla y fue subiendo. Cuando iba a llegar a levantarme la pollera, yo le saqué la mano”.

“Era tan incómodo cómo nos miraba todo el cuerpo, que preferíamos no levantarnos ni para ir al baño y quedarnos con la duda si no entendíamos un tema con tal de no acercarnos a consultar”.

“Varias veces nos preguntó dónde vivíamos, si íbamos solas a casa, si nos venían a buscar. Algunas veces nos encontró esperando el colectivo en la parada y se ofreció a llevarnos en su auto. Siempre le dijimos que no porque le tenemos miedo”.

“Hablando con el docente, vió como el profe se relamía los labios y se tocaba el pantalón mientras hablaba con ella (cerca de los genitales)”.

“El docente le puso la mano en la pierna (en el muslo) e intentó ir subiendo su pollera para ver de qué color era el short que tenía debajo; ella le quitó la mano. También, en otra ocasión, el profesor le frotaba la oreja con los dedos”.


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