18-07-2014 / 11:13
Rodolfo Soria y el Pájaro Gómez: perfil de dos escultores


Nueva Mirada se acercó a dos escultores de la bienal para conocerlos y también para saber de que se tratan sus obras. Dos escultores de diferentes rubros, uno especializado en la chapa y el otro en el acero. Pero con cosas similares por decir.
La Bienal ya está en su tramo final. Par este punto solo se trata de indagar un poco a los artistas y de que se tratan sus obras. Dos artistas cuentan quienes son y que quieren transmitir con sus obras.

El primero  es el ya conocido  Raúl Oscar Pájaro Gómez. Esta terminado de darle detalles a su obra pero n le molesta hablar. Se supone que uno debe dejar de artista en un momento para ser persona también y charlar con el público.

Eso resalta el Pájaro: ”antes de ser escultor uno es hombre primero, ser hombre significa vivir la vida y luego uno lo pone en la escultura, de eso se trata el arte”.

Se acerca otro escultor joven y le dice -che maestro ¿para cuándo el libro?- confiado en que el Pájaro ya sabe de que le habla. Pero no es así, a lo que responde –yo no voy a escribir un libro ¿Qué libro?-. Entonces el joven insiste –el libro de cómo trabajar la chapa como usted-. El Pájaro se ríe.

La pregunta que sigue ya la dejo el muchacho en el aire, sobre el libro no, sino de cómo uno construye socialmente desde ese lugar. “La construcción social responde a que cada uno haga lo que corresponde. Construir socialmente es hacer lo que corresponde desde donde uno es, desde su profesión. De hecho la sociedad está constituida de eso” afirma el Pájaro.

Respuesta que tiene algo de verdad, no es quizás lo que se espera como respuesta pero sirve. “Trato de que mi obra me guste profundamente a mí. Y eso es el reflejo de lo que soy en la sociedad” concluye.

La obra de Raúl Oscar, el Pájaro, Gómez se titula Sueño y Promesa. Explica que “es lo nuevo que se incrusta con lo viejo y al igual que una cuña de acero, rompe el bloque, provocando que elementos sociales y económicos nuevos aparezcan cm flujo incesante de la historia. Generando un hombre nuevo”.

Un hombre nuevo y totalmente diferente es Rodolfo Soria. Un escultor tucumano nacido en el barrio Paraíso. Es importante el lugar porque se mimetiza con la obra, no es casual que su obra se llame Barrio Zafrero.

El Barrio el Paraíso en Tucumán es un lugar donde se instalaron en 6km a la redonda 6 Ingenios azucareros.  Lugar que fue de suma importancia para el  norte argentino y para una época por el cultivo de la caña de azúcar.

Raúl cuenta que a pesar de criarse en el barrio nunca ha trabajado en la zafra. “Yo de chico opte por el dibujo, y eso me oriento para seguir mis estudios en la escuela de Bellas Artes y soy Licenciado en Artes Palsticas”.

“Antes de ser un escultor uno tiene que ser un apasionado, después honesto, y por ultimo creativo” mientras responde eso le pide a una chica que de su opinión de cómo está quedando la obra.

La chica analiza y con una sonrisa responde –esta linda, me gusta-. A lo que un ayudante de Rodolfo responde –mira que la obra depende de vos ahora- mientras suelda la parte que estaba en cuestión.

La obra de Soria Barrio de zafrero: “es un barrio de gente trabajadora con muchos problemas sociales pero con una esperanza. La esperanza es levantarse y subir un peldaño más hasta llegar a un objetivo”.

Dos artistas escultores  que además de ser parte de una competencia dejan en lo que hacen un poco de lo que son. También de lo que son en la sociedad porque de eso se trata el arte, es como un espejo de la sociedad reflejada en la cabeza del artista. Las obras nunca son casuales, sino construcciones.


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